Durante años, el pescado congelado ha estado rodeado de mitos que han llevado a muchas personas a pensar que ofrece una calidad inferior al pescado fresco. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Gracias a los avances en los procesos de ultracongelación, el pescado congelado conserva prácticamente intactas sus propiedades nutricionales, su sabor y su textura.
Te explicamos por qué el pescado congelado es una opción segura, saludable y eficiente tanto para profesionales de la hostelería como para cualquier cocina.

¿El pescado congelado pierde nutrientes?
La respuesta es no. Cuando el pescado se ultracongela poco después de su captura, mantiene prácticamente intactos sus nutrientes esenciales, como las proteínas de alto valor biológico, los ácidos grasos Omega-3, las vitaminas (A, D y algunas del grupo B) y los minerales, como el fósforo, el yodo o el selenio.
De hecho, en algunos casos el pescado congelado puede conservar mejor sus propiedades que un pescado fresco que ha pasado varios días desde su captura hasta llegar al consumidor.
La importancia de la ultracongelación.
La ultracongelación consiste en reducir rápidamente la temperatura del producto hasta alcanzar aproximadamente los -40 °C. Este proceso forma cristales de hielo muy pequeños que ayudan a preservar la estructura del pescado, evitando daños en los tejidos.
Posteriormente, el producto se mantiene a una temperatura constante de -18 °C o inferior durante su almacenamiento y transporte, garantizando su calidad y seguridad alimentaria hasta el momento de su consumo.
Gracias a este proceso, el pescado conserva:
- Su textura natural.
- Su sabor.
- Sus propiedades nutricionales.
- Su frescura durante más tiempo.

Ventajas del pescado congelado
Cada vez son más los profesionales de la restauración que incorporan pescado y marisco congelado a sus cocinas por las numerosas ventajas que ofrece.
- Calidad constante.
Los procesos de selección y ultracongelación permiten disponer de un producto homogéneo durante todo el año, independientemente de la temporada.
- Menor desperdicio.
Al utilizar únicamente la cantidad necesaria en cada servicio, se reducen significativamente las mermas y el desperdicio alimentario.
- Mayor vida útil.
El pescado congelado puede conservarse durante meses manteniendo todas sus garantías de calidad cuando se respeta la cadena de frío.
- Disponibilidad durante todo el año.
Permite trabajar con una amplia variedad de especies sin depender de la estacionalidad.
- Ahorro de tiempo y costes.
Muchos productos llegan limpios, preparados y listos para cocinar, optimizando los tiempos de trabajo en cocina y mejorando la rentabilidad del negocio.

En Torry Harris trabajamos con productos del mar seleccionados cuidadosamente para ofrecer a nuestros clientes la máxima calidad en cada pedido.
Nuestros procesos de conservación y ultracongelación permiten mantener las propiedades del pescado y el marisco, garantizando un producto seguro, sabroso y con un rendimiento excelente para el sector de la hostelería y la restauración.
Porque sabemos que la calidad no empieza en la cocina, sino desde el origen.
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Torry Harris, la marca para la hostelería.




